La era del sida empezó
oficialmente el 5 de junio de 1981,
cuando los CDC (Centros para el Control y Prevención de Enfermedades)
de Estados Unidos convocaron una conferencia de prensa donde describieron cinco casos de neumonía por Pneumocystis carinii en Los Ángeles. Al mes siguiente se constataron varios casos de sarcoma de Kaposi, un
tipo de cáncer de piel.
Pese a que los médicos
conocían tanto la neumonía por Pneumocystis carinii como
el sarcoma de Kaposi, la aparición conjunta de ambos en varios
pacientes les llamó la atención. La mayoría de estos pacientes eran hombres homosexuales sexualmente activos, muchos de los cuales
también sufrían de otras enfermedades crónicas que más tarde se identificaron
como infecciones oportunistas. Las pruebas sanguíneas que se les hicieron a
estos pacientes mostraron que carecían del número adecuado de un tipo de
células sanguíneas llamadas T CD4+.
Por la aparición de unas
manchas de color rosáceo en el cuerpo del infectado, la prensa comenzó a llamar
al sida, la «peste rosa», causando una confusión, atribuyéndola a los
homosexuales, aunque pronto se hizo notar que también la padecían los
inmigrantes haitianos en Estados Unidos, los usuarios de drogas inyectables y los
receptores de transfusiones sanguíneas, lo que llevó a hablar de un club de las cuatro haches que
incluía a todos estos grupos considerados de riesgo para adquirir la enfermedad.
Hasta 1984 se sostuvieron distintas teorías sobre la posible causa del sida. La
teoría con más apoyo planteaba que el sida era una enfermedad básicamente, epidemiológica. Otras teorías sugieren que el sida surgió
a causa del excesivo uso de drogas y de la alta actividad sexual con diferentes
parejas.
En un principio la
comunidad homosexual fue culpada de la aparición y posterior expansión del sida
en Occidente.
Incluso algunos grupos religiosos llegaron a decir que el sida era un castigo
de Dios a los homosexuales.
Gracias a la
disponibilidad de tratamiento antirretrovirales, las personas con VIH pueden
llevar una vida normal, la correspondiente a una enfermedad crónica, sin las
infecciones oportunistas características del sida no tratado.
La muestra humana más
antigua que se sepa que contiene VIH fue tomada en1959 a un marino británico, quien aparentemente la contrajo en lo que ahora
es la República Democrática del Congo.
Las
mujeres suponen el 50% de las personas infectadas con el VIH. Incluso en
regiones como el África Subsahariana, las
mujeres representan el 60% del total de la población con VIH.