El VIH está emparentado
con otros virus que causan enfermedades parecidas al sida. Se cree que este
virus se transfirió de los animales a los humanos a comienzos del siglo
XX.
Existen dos virus diferenciados que causan sida en los seres humanos, el VIH-1
y el VIH-2. Del primero la especie reservorio son los chimpancés, de cuyo virus
propio, el SIVcpz, deriva. El VIH-2 procede del SIVsm, propio de una especie de
monos de África Occidental.
La pandemia actual arrancó
en África Central, pero pasó inadvertida mientras no empezó a afectar a
población de países ricos, en los que la inmunosupresión del sida no podía
confundirse fácilmente con depauperación debida a otras causas, sobre todo para
sistemas médicos y de control de enfermedades muy dotados de recursos.
En la actualidad, la
manera más común en que se transmite el VIH es a través de actividad sexual
desprotegida y al compartir agujas entre usuarios de drogas inyectables. El
virus también puede ser transmitido desde una madre embarazada a su hijo
(transmisión vertical).
No todos los pacientes
infectados con el virus VIH tienen sida. El criterio para diagnosticar el sida
puede variar de región en región.
La infección primaria por
VIH es llamada «seroconversión» y puede ser acompañada por una serie de
síntomas inespecíficos, parecidos a los de una gripe, por
ejemplo, fiebre, dolores musculares y articulares, dolor de garganta y ganglios
linfáticos inflamados. En esta etapa el infectado es más transmisor que en
cualquier otra etapa de la enfermedad, ya que la cantidad de virus en su
organismo es la más alta que alcanzará.

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